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Bosteza para alejar el trauma

  • Foto del escritor: Steve Fogelman
    Steve Fogelman
  • 7 feb
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 9 feb

Descubrí que bostezar es la forma más destacada en que mi cuerpo libera el trauma de forma natural y atribuyo esta capacidad al éxito de mi sanación. Me di cuenta de que bostezaba sin parar durante las sesiones de sanación y al comienzo de las ceremonias, incluso antes de que comenzara el trabajo.


A menudo asociado con el cansancio o el aburrimiento, bostezar es una respuesta somática, es decir, relacionada con el cuerpo, no con la mente, y por eso es útil en casos de trauma. La terapia somática es un tratamiento centrado en el cuerpo y en cómo se manifiestan las emociones en él, que postula que nuestro cuerpo contiene y expresa experiencias y emociones. Además de cumplir su función principal de oxigenar el cerebro, según el sitio web de la Clínica Cleveland, bostezar desencadena una cascada de respuestas fisiológicas y neurológicas:


Aumento del tono vagal: Bostezar activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de la relajación y la calma, contrarrestando la respuesta de lucha o huida a menudo asociada con el trauma.


Estiramiento y liberación muscular: La inhalación y exhalación profundas estiran y relajan el diafragma y los músculos intercostales, lo que puede liberar la tensión física acumulada en respuesta al trauma.


Sincronización de ondas cerebrales: Los estudios sugieren que bostezar sincroniza las ondas cerebrales en las personas, creando un estado compartido de resonancia emocional y catarsis.


Regulación neuroquímica: Bostezar reduce las hormonas del estrés, como el cortisol, y aumenta el neuropéptido oxitocina, lo que promueve sentimientos de calma y conexión.


A continuación, se indican los pasos para explorar el bostezo como una herramienta para la liberación emocional y del trauma.


Cultiva la consciencia. Comienza observando tus bostezos. Observa los desencadenantes (fatiga, interacción social, situaciones estresantes) y las sensaciones que los acompañan en tu cuerpo y mente. Esta consciencia plena facilita la práctica del bostezo deliberado.


Inicia el bostezo. Cuando te sientas emocionalmente cargado o afectado, intenta bostezar suavemente. Esto se puede lograr observando a alguien bostezar, visualizándolo o estirando suavemente la boca e inhalando profundamente.


Profundiza la respuesta. Una vez que comiences a bostezar, anímalo a extenderse por completo. Abre bien la boca, estira la garganta y los pulmones, y exhala lenta y profundamente. Repite esto varias veces.


Encarna y libera. Concéntrate en las sensaciones corporales durante y después del bostezo. Un ligero temblor es señal inequívoca de que se está liberando el trauma. Observa cualquier otra tensión que se libere del cuerpo, cambios emocionales o cambios en la respiración. Permítete experimentar plenamente la sensación de liberación.


Recuerda y reflexiona. Después de practicar los ejercicios de bostezo, dedica un tiempo a escribir en un diario sobre tu experiencia. ¿Notaste algún cambio emocional o físico? ¿Cómo te sentiste antes y después? Esta reflexión profundiza tu comprensión de tu respuesta personal al bostezar.


El objetivo final es que bosteces sea la forma en que tu cuerpo libera automáticamente el trauma y la angustia.

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